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Bioquímica sanguínea

Proteínas séricas: albúmina, globulinas y cociente A/G en el análisis de sangre

En tu analítica, las proteínas séricas aparecen como proteínas totales (en adultos, unos 6,0–8,3 g/dL) y albúmina (3,4–5,4 g/dL) [1][2]; la diferencia son las globulinas, entre ellas los anticuerpos. Aquí verás qué indica cada cifra, cuándo importa un cociente A/G bajo y para qué sirve el proteinograma, con los nombres que se usan en España y en Latinoamérica.

Retrato de la Dra. Elena Rodríguez García, hematóloga, con bata blanca y blusa azul claro

Por Especialista en Hematología y Bioquímica Clínica

Publicado el Actualizado el 26 min de lectura Con fuentes citadas
Tubo de ensayo con suero anaranjado y proteínas séricas verdes entre células sanguíneas azules sobre un vaso sanguíneo
Las proteínas séricas, albúmina y globulinas, viajan disueltas en el suero y ayudan a valorar el hígado, el riñón, la inflamación y las defensas.

Respuesta rápida

Las proteínas séricas son las proteínas del suero: la albúmina, que retiene líquido en los vasos y transporta sustancias, y las globulinas, entre las que están los anticuerpos. En adultos, la proteína total suele estar entre 6,0 y 8,3 g/dL y la albúmina entre 3,4 y 5,4 g/dL [1][2]. Un cociente A/G bajo es inespecífico: el proteinograma ayuda a aclarar su causa.

Cuando tu médico pide una bioquímica, casi siempre incluye la proteína total y la albúmina. A partir de ellas se calculan las globulinas y el cociente A/G, y si algo no cuadra, el siguiente paso suele ser un proteinograma. Aquí recorremos cada pieza, con sus intervalos orientativos y lo que no conviene deducir de una sola cifra.

¿Qué son las proteínas séricas y para qué sirven?

Las proteínas séricas son las proteínas disueltas en el suero, la parte líquida que queda cuando la sangre del tubo se coagula y se centrifuga. La mayoría se fabrica en el hígado; las inmunoglobulinas, es decir, los anticuerpos, las producen en cambio las células plasmáticas, una forma madura de los linfocitos B. En una analítica de rutina se miden dos cifras, la proteína total y la albúmina, y a partir de ellas el laboratorio calcula el resto [1][2].

Suero y plasma no son lo mismo. El plasma se obtiene con un anticoagulante y conserva el fibrinógeno; el suero lo ha perdido, junto con otros factores que se consumen al formarse el coágulo. Por eso se habla de proteínas «séricas», y por eso el estudio de sus fracciones se hace en suero [3].

Vaso sanguíneo con proteínas séricas: albúmina con bilirrubina, hormonas, fármacos y calcio, y anticuerpos en microbios
Entre las proteínas séricas, la albúmina transporta bilirrubina, hormonas, fármacos y calcio, y las globulinas incluyen los anticuerpos que se unen a los microbios.

Sus funciones principales son seis:

  • Mantener el agua dentro de los vasos. Es la presión oncótica, y depende sobre todo de la albúmina. Cuando falta, el líquido pasa a los tejidos y aparecen edemas.
  • Transportar. Hormonas tiroideas y esteroideas, bilirrubina, calcio, hierro (con la transferrina), lípidos (con las lipoproteínas) y muchos fármacos viajan unidos a proteínas.
  • Defender. Las inmunoglobulinas y las proteínas del complemento reconocen y ayudan a eliminar microbios.
  • Responder a la inflamación. Las proteínas de fase aguda, como la alfa-1 antitripsina o la haptoglobina, suben cuando hay una infección, una cirugía o un traumatismo.
  • Coagular. El fibrinógeno y los factores de la coagulación circulan en el plasma.
  • Amortiguar cambios de acidez. Las proteínas actúan como tampón y ayudan a mantener estable el pH de la sangre.

Ninguna de estas cifras diagnostica por sí sola una enfermedad. Su valor está en leerlas junto a tus síntomas, la exploración y otras pruebas, que es justo lo que hace tu médico.

Cómo aparecen las proteínas séricas en tu informe

En España suelen figurar en el bloque de bioquímica como «proteínas totales» y «albúmina»; el proteinograma, también llamado electroforesis de proteínas, aparece aparte, con cada fracción en porcentaje y en g/dL. En Latinoamérica, en el examen de sangre es frecuente leer «proteínas totales y fraccionadas», «relación albúmina/globulina» o «relación A/G» dentro de la química sanguínea o del perfil hepático. Son las mismas pruebas con otro nombre.

La mayoría de los laboratorios informan en g/dL, y algunos en g/L: para pasar de una unidad a otra basta con multiplicar o dividir por 10 (7,0 g/dL = 70 g/L). Comprueba siempre la unidad antes de comparar dos informes. El resto del informe (columnas, asteriscos e intervalos) lo repasamos en la guía para interpretar resultados de laboratorio online; aquí nos quedamos con el bloque de proteínas.

Cómo se lee el bloque de proteínas de un informeValores de ejemplo, no de un paciente real. Intervalos orientativos en adultos.
ParámetroEjemploCómo se obtieneIntervalo orientativo
Proteínas totales7,0 g/dLSe mide6,0–8,3 g/dL [1]
Albúmina4,2 g/dLSe mide3,4–5,4 g/dL [2]
Globulinas2,8 g/dLSe calcula: 7,0 − 4,2Según el laboratorio
Cociente A/G1,5Se calcula: 4,2 ÷ 2,8Suele ser algo mayor que 1

Fuente de los intervalos: MedlinePlus [1][2]. Los intervalos varían según el laboratorio, el método y la población: usa siempre los de tu informe.

Proteínas totales en sangre: valores normales e interpretación

Las proteínas totales, que MedlinePlus llama «proteína total», son la suma de la albúmina y de todas las globulinas. En adultos, MedlinePlus da como intervalo habitual 6,0–8,3 g/dL (60–83 g/L) [1], aunque otros laboratorios usan límites algo distintos; en su página sobre el proteinograma, por ejemplo, la misma fuente da 6,4–8,3 g/dL [3]. Esa diferencia no es un error: cada laboratorio fija su intervalo según su método y su población de referencia, y por eso el que vale es el que aparece junto a tu resultado.

Escala de proteína total de 0 a 12 g/dL: zona baja roja, zona verde de 6,0 a algo más de 8 y zonas altas naranja y roja
Las zonas de proteína total son orientativas y los intervalos varían según el laboratorio: consulta la tabla del artículo (6,0–8,3 g/dL según MedlinePlus) y tu informe.

Hay matices que conviene conocer. En recién nacidos y niños pequeños las cifras son más bajas, y el laboratorio aplica intervalos por edad. En el embarazo es habitual que la proteína total y la albúmina bajen un poco, porque aumenta el volumen de plasma y la sangre se diluye.

Hiperproteinemia: proteínas totales altas y sus causas

Se habla de hiperproteinemia cuando la proteína total supera el límite superior de tu laboratorio. Las causas más habituales son [1][3]:

  • Deshidratación. Es una causa frecuente de subida aparente: falta agua y las proteínas se concentran, así que suben a la vez la albúmina y las globulinas.
  • Inflamación o infección crónica. La hepatitis B o C, el VIH o la tuberculosis estimulan la producción de inmunoglobulinas.
  • Enfermedades autoinmunes. El lupus, la artritis reumatoide, el síndrome de Sjögren o la hepatitis autoinmune cursan a menudo con gammaglobulinas altas.
  • Hepatopatía crónica. La albúmina baja, pero las gammaglobulinas pueden subir tanto que la proteína total queda normal o alta.
  • Gammapatías monoclonales. En el mieloma múltiple, un clon de células plasmáticas fabrica en exceso una sola inmunoglobulina; en la macroglobulinemia de Waldenström lo hace un clon de células linfoplasmocitarias.

Si la proteína total sale algo alta, con el resto del análisis normal y sin síntomas, conviene repetir el análisis en buenas condiciones (con buena hidratación y sin un torniquete prolongado) antes de sacar conclusiones. Si se confirma, el paso habitual es el proteinograma, que dice qué fracción explica la subida.

Hipoproteinemia: proteínas totales bajas y sus causas

La hipoproteinemia es una proteína total por debajo del intervalo. Sus causas principales son [1][7]:

  • Enfermedad del hígado. La cirrosis o una hepatitis grave reducen la fabricación de albúmina.
  • Pérdidas por el riñón. En el síndrome nefrótico y otras enfermedades del glomérulo, la albúmina se escapa por la orina.
  • Pérdidas por el intestino o la piel. Ocurren en la llamada enteropatía pierde proteínas, en la que el intestino deja escapar proteínas, y en las quemaduras extensas.
  • Malnutrición o malabsorción mantenidas. Por ejemplo, una dieta muy pobre durante meses o una enfermedad intestinal que impide absorber bien.
  • Otras causas. Dilución por grandes volúmenes de sueros intravenosos, una hemorragia importante o inmunodeficiencias con pocas inmunoglobulinas.

Albúmina sérica: la proteína más abundante del plasma

La albúmina es la proteína más abundante del suero: supone algo más de la mitad de la proteína total. Se fabrica solo en el hígado y su vida media es de unas semanas, de modo que cambia despacio; un descenso brusco suele deberse más a una inflamación aguda o a una pérdida que a lo que has comido los últimos días. MedlinePlus da como intervalo habitual 3,4–5,4 g/dL (34–54 g/L) [2], y en el proteinograma es frecuente ver 3,5–5,0 g/dL [3].

Molécula de albúmina azul con sitios de unión iluminados a los que llegan iones de calcio, ácidos grasos y otras moléculas
La albúmina tiene varios sitios de unión: así transporta calcio, ácidos grasos, bilirrubina, hormonas y fármacos; si baja, cae el calcio total medido.

Además de retener líquido en los vasos, la albúmina es el gran transportador de la sangre. Eso tiene dos consecuencias prácticas. Si está baja, el calcio total del análisis puede salir bajo aunque el calcio libre (iónico) sea normal, y por eso a veces se mide el calcio iónico o se calcula un calcio «corregido». Y algunos medicamentos que viajan unidos a ella pueden tener más efecto, algo que tu médico tiene en cuenta al ajustar tratamientos.

Hipoalbuminemia: implicaciones clínicas

La hipoalbuminemia, una albúmina por debajo del intervalo, es frecuente en personas ingresadas o con enfermedades crónicas y, más que un diagnóstico, es una pista. Sus causas se agrupan en cuatro mecanismos [2][7]:

  • Se fabrica menos. Sucede en la cirrosis y en otras hepatopatías avanzadas; en la cirrosis, la albúmina forma parte de las escalas de gravedad que usan los especialistas.
  • Se pierde más. Por la orina (síndrome nefrótico), por el intestino o por quemaduras extensas.
  • Hay inflamación. La albúmina es una «proteína de fase aguda negativa»: durante una infección, una cirugía o una enfermedad inflamatoria, el hígado fabrica menos y parte se escapa de los vasos.
  • Falta aporte. Malnutrición o malabsorción mantenidas en el tiempo.

Cuando el descenso es marcado aparecen edemas en tobillos o párpados, líquido en el abdomen (ascitis) o en la pleura. En personas mayores o ingresadas, una albúmina baja se asocia a una peor evolución, pero se trata de una asociación estadística: lo que importa es encontrar la causa y tratarla.

¿Y la albúmina alta? Casi siempre es relativa: se debe a una deshidratación o a un torniquete demasiado prolongado durante la extracción, y se corrige al repetir el análisis en buenas condiciones [2].

Globulinas: clasificación, tipos y funciones específicas

Las globulinas son el resto de proteínas del suero. En el análisis básico no se miden una a una: el laboratorio las calcula restando la albúmina a la proteína total. Para saber cuáles están altas o bajas hace falta el proteinograma, que las separa en cuatro fracciones (alfa-1, alfa-2, beta y gamma) según cómo se desplazan en un campo eléctrico [3]. Muchos analizadores actuales dividen además la fracción beta en beta-1 y beta-2.

Trazado de electroforesis con un pico alto de albúmina y picos de globulinas alfa-1, alfa-2, beta doble y gamma ancha
En el proteinograma, la albúmina forma el pico mayor y las globulinas se separan en alfa-1, alfa-2, beta y gamma; muchos equipos dividen la beta en dos.
Fracciones del proteinograma: intervalos orientativos y proteínas principalesAdultos; en g/dL. Cada laboratorio da también el porcentaje de cada fracción.
FracciónIntervaloProteínas principalesSuele subir en…Suele bajar en…
Albúmina3,5–5,0AlbúminaDeshidrataciónHepatopatía, síndrome nefrótico, inflamación, malnutrición
Alfa-10,1–0,3Alfa-1 antitripsina, orosomucoideInflamación aguda, embarazoDéficit de alfa-1 antitripsina
Alfa-20,6–1,0Haptoglobina, alfa-2 macroglobulina, ceruloplasminaInflamación aguda, síndrome nefróticoHemólisis (se consume la haptoglobina)
Beta0,7–1,2Transferrina, LDL, complemento C3Falta de hierro, colesterol altoMalnutrición, hepatopatía
Gamma0,7–1,6IgG, IgA, IgM (y, en mínima cantidad, IgD e IgE)Inflamación crónica, hepatopatía, autoinmunidad; pico monoclonalInmunodeficiencias, tratamientos inmunosupresores

Fuente: MedlinePlus, «Electroforesis de proteínas en suero» [3]. Intervalos orientativos: los de tu informe pueden ser distintos.

Globulinas alfa-1: protección tisular y respuesta de fase aguda

La fracción alfa-1 es pequeña y la forman sobre todo la alfa-1 antitripsina (AAT), que protege el pulmón frente a las enzimas que liberan los neutrófilos, y la alfa-1 glucoproteína ácida u orosomucoide. Las dos son proteínas de fase aguda, así que la fracción sube con la inflamación aguda, las infecciones bacterianas, los traumatismos y también en el embarazo [3]. La alfa-fetoproteína se sitúa en esta zona del trazado, pero en un adulto sano está en cantidades tan pequeñas que no se aprecia: se mide con una prueba específica, que explicamos más abajo.

Una fracción alfa-1 baja o casi ausente es la pista clásica del déficit de alfa-1 antitripsina [3].

Déficit de alfa-1 antitripsina: una pista que merece confirmarse

Es una enfermedad genética poco frecuente, cuya frecuencia varía mucho entre países y regiones [6]. Predispone a un enfisema a edades tempranas, sobre todo si se fuma, y a enfermedad hepática. Si en tu familia hay enfisema en personas jóvenes o que nunca fumaron, o una hepatopatía sin explicación, coméntalo con tu médico: se confirma midiendo la AAT en sangre y, si sale baja, con un estudio genético.

Globulinas alfa-2: marcadores de inflamación y hemólisis

La fracción alfa-2 reúne la haptoglobina, que recoge la hemoglobina que queda libre cuando se rompen glóbulos rojos; la alfa-2 macroglobulina, un inhibidor de proteasas de gran tamaño; y la ceruloplasmina, que transporta cobre. Sube en la inflamación aguda y es muy característica del síndrome nefrótico [3]: la alfa-2 macroglobulina es tan grande que no se pierde por el riñón y se acumula mientras la albúmina se escapa.

Baja cuando hay hemólisis, porque la haptoglobina se consume. Y una ceruloplasmina baja, que se mide aparte, es una de las pistas de la enfermedad de Wilson, un trastorno hereditario del metabolismo del cobre.

Globulinas beta: transporte de hierro y lípidos

En la fracción beta, o en sus dos subfracciones, están proteínas de transporte y de defensa:

  • Transferrina. Transporta el hierro y sube cuando falta. Junto con la ferritina y el RDW del hemograma, ayuda a estudiar una anemia.
  • LDL o beta-lipoproteína. Puede abultar la fracción cuando el colesterol está alto.
  • Complemento C3. Es la proteína central del sistema del complemento; cuando se estudia una enfermedad autoinmune se mide aparte, como contamos en la guía del complemento C3 y C4 y los anticuerpos ANA.
  • Beta-2 microglobulina. También se mide aparte: refleja la función del riñón y se usa para valorar el pronóstico del mieloma.

Un detalle técnico con consecuencias: si por error se analiza plasma en lugar de suero, el fibrinógeno forma una banda entre beta y gamma que puede confundirse con un pico monoclonal. Es una de las razones por las que el proteinograma se hace en suero.

Gammaglobulinas: inmunoglobulinas y defensa inmunitaria

La fracción gamma está formada sobre todo por inmunoglobulinas, los anticuerpos que fabrican las células plasmáticas:

  • IgG. Es la más abundante y la única que atraviesa la placenta. Por eso protege al bebé en sus primeros meses y por eso algunos autoanticuerpos maternos, como los anticuerpos anti-SSA/Ro en el embarazo, pueden llegar al feto.
  • IgA. Predomina en las mucosas y en las secreciones, como la saliva, las lágrimas o la leche materna.
  • IgM. Es la primera que aparece ante una infección nueva; es una molécula de gran tamaño.
  • IgD e IgE. Circulan en cantidades muy pequeñas; la IgE se relaciona con las alergias y los parásitos.

Los anticuerpos que se miden tras una vacuna o una infección, por ejemplo el título de anti-HBs de la hepatitis B, son una parte minúscula de esta fracción: un proteinograma normal no dice nada sobre si estás protegido frente a una enfermedad concreta.

Una gamma alta y ancha, llamada policlonal, acompaña a la inflamación crónica, a las hepatopatías y a las enfermedades autoinmunes; la IgG suele subir en la hepatitis autoinmune y la IgM en la colangitis biliar primaria, la antigua «cirrosis biliar primaria». Una gamma baja, o hipogammaglobulinemia, aparece en las inmunodeficiencias, con algunos tratamientos inmunosupresores y en ciertas enfermedades de la sangre, y puede manifestarse con infecciones repetidas [3].

Cociente albúmina/globulina (A/G): significado clínico

El cociente albúmina/globulina (A/G, también «relación A/G» o «ratio A/G») no se mide: se calcula. Primero, globulinas = proteína total − albúmina; después, A/G = albúmina ÷ globulinas. Con una proteína total de 7,0 g/dL y una albúmina de 4,2 g/dL, las globulinas son 2,8 g/dL y el cociente, 1,5. Como normalmente hay algo más de albúmina que de globulinas, el cociente suele ser algo mayor que 1; el intervalo exacto lo marca tu laboratorio.

Su utilidad es llamar la atención sobre un desequilibrio que luego se estudia con el proteinograma. Por sí solo no dice qué fracción ha cambiado ni por qué. La balanza de la ilustración resume la idea con unos cortes orientativos; los que valen son los de tu laboratorio y, como verás más abajo, la deshidratación no suele alterar el cociente.

Balanzas de albúmina azul y globulina verde del cociente A/G con tres casos rotulados con sus cortes: normal, bajo y alto
Los cortes del cociente A/G que muestra la balanza varían según el laboratorio: consulta el apartado y la tabla del artículo; un A/G bajo suele reflejar poca albúmina.

Ratio A/G bajo: causas e implicaciones

Un cociente A/G bajo aparece por dos mecanismos que a menudo se combinan:

  • Albúmina baja. Por hepatopatía crónica, síndrome nefrótico, malnutrición o inflamación.
  • Globulinas altas. Por infecciones crónicas, enfermedades autoinmunes, hepatopatías y, con menos frecuencia, gammapatías monoclonales.
  • Las dos cosas a la vez. La cirrosis es el ejemplo típico: hay menos albúmina y más gammaglobulinas.

Ojo con un error que se repite en internet: en el síndrome nefrótico y en las enfermedades del hígado el cociente A/G sale bajo, no alto, porque lo que cae es la albúmina.

Un cociente invertido (menor que 1) es inespecífico: es más frecuente en la cirrosis, las infecciones crónicas o las enfermedades autoinmunes y, con menos frecuencia, aparece en el mieloma múltiple u otras gammapatías. Por eso, cuando sobran globulinas, el médico suele completar el estudio con un proteinograma [3].

Ratio A/G elevado: significado diagnóstico

Un cociente A/G alto es menos frecuente y casi siempre significa que hay pocas globulinas, sobre todo gammaglobulinas. Puede verse en inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, con tratamientos que frenan la producción de anticuerpos y, más raramente, en algunas leucemias, linfomas o un mieloma de cadenas ligeras. La deshidratación sube a la vez la albúmina y las globulinas, así que no suele cambiar el cociente.

Si tu A/G sale algo alto, el resto es normal y te encuentras bien, lo más probable es que no tenga importancia. Si además tienes infecciones repetidas o difíciles de curar, tu médico puede pedir las inmunoglobulinas por separado.

Electroforesis de proteínas séricas: técnica e interpretación de patrones

La electroforesis de proteínas séricas (proteinograma o EPS) separa las proteínas en un gel o en un capilar sometido a una corriente eléctrica: cada una avanza según su carga y su tamaño. El resultado es un trazado con un pico por fracción y una tabla con el porcentaje y los g/dL de cada una [3]. Se pide sobre todo para estudiar unas proteínas o unas globulinas altas, una inflamación crónica o una sospecha de inmunodeficiencia, y para buscar una gammapatía monoclonal cuando hay dolor óseo, anemia, insuficiencia renal o calcio alto sin otra explicación [3][4]. La figura compara cuatro trazados típicos: normal, inflamación aguda, cirrosis y mieloma múltiple con su pico M.

Cuatro trazados de electroforesis rotulados en inglés: normal, inflamación aguda, cirrosis y mieloma múltiple con pico M
En la electroforesis, la inflamación aguda eleva alfa-1 y alfa-2, la cirrosis une beta y gamma, y un pico M estrecho pide inmunofijación: no siempre es mieloma.

El pico monoclonal: marcador de discrasias plasmocitarias

El hallazgo que más preocupa es el pico monoclonal o componente M: una banda estrecha y alta, casi siempre en la zona gamma y a veces en la beta, formada por copias idénticas de una inmunoglobulina que produce un único clon de células plasmáticas (o linfoplasmocitarias). A estos trastornos de un solo clon los especialistas los llaman discrasias de células plasmáticas o plasmocitarias. Puede aparecer en:

  • Gammapatía monoclonal de significado incierto (GMSI). El clon es pequeño y no daña órganos. No se trata, pero se vigila periódicamente porque una pequeña parte evoluciona con los años [4].
  • Mieloma múltiple. Es un cáncer de las células plasmáticas de la médula ósea.
  • Macroglobulinemia de Waldenström. Es un linfoma que produce IgM monoclonal.
  • Amiloidosis AL. Fragmentos de la inmunoglobulina, las cadenas ligeras, se depositan en órganos como el riñón o el corazón.
  • Otros linfomas y leucemias, con menos frecuencia.

Un pico monoclonal no es un diagnóstico. Primero se confirma y se tipifica con la inmunofijación, que dice si es IgG, IgA o IgM y si su cadena ligera es kappa o lambda, y se miden las cadenas ligeras libres en suero. Según los criterios del International Myeloma Working Group, el diagnóstico de mieloma exige además estudiar la médula ósea y buscar daño en órganos (calcio alto, insuficiencia renal, anemia y lesiones óseas) o ciertos biomarcadores [4]. Ese estudio lo dirige el servicio de hematología.

Al revés, un proteinograma normal no descarta del todo una gammapatía: los picos muy pequeños o los formados solo por cadenas ligeras pueden pasar desapercibidos, y por eso, si la sospecha es alta, se piden pruebas más sensibles [4].

Otros patrones electroforéticos relevantes

Otros patrones orientan hacia causas frecuentes y mucho más benignas. La tabla es un esquema simplificado: en la práctica los patrones se combinan y siempre se leen con el resto del análisis.

Patrones del proteinograma y situaciones asociadasOrientativo; el informe del laboratorio suele incluir un comentario sobre el trazado.
PatrónQué se veSituaciones asociadas
Inflamación agudaAlfa-1 y alfa-2 altas; albúmina algo bajaInfecciones, cirugía o traumatismo recientes
Inflamación crónicaGamma alta y ancha (policlonal); albúmina bajaInfecciones crónicas, enfermedades autoinmunes
CirrosisAlbúmina baja; gamma alta que se une a beta («puente beta-gamma»)Hepatopatía crónica avanzada
Síndrome nefróticoAlbúmina muy baja; alfa-2 alta; gamma bajaPérdida de proteínas por el riñón
Déficit de AATAlfa-1 baja o casi ausenteDéficit hereditario de alfa-1 antitripsina
Gammapatía monoclonalBanda estrecha (pico M), casi siempre en gammaGMSI, mieloma, Waldenström, amiloidosis AL
Hipogamma­globulinemiaGamma muy bajaInmunodeficiencias, tratamientos inmunosupresores y algunas enfermedades de la sangre (leucemia linfática crónica, mieloma de cadenas ligeras)

Fuente: MedlinePlus [3] y, para las gammapatías, criterios del International Myeloma Working Group [4].

Alfa-fetoproteína (AFP): marcador tumoral y de embarazo

La alfa-fetoproteína (AFP) es una proteína que fabrican el hígado y el saco vitelino del feto. En adultos, fuera del embarazo, su concentración es muy baja, y el límite superior lo fija cada laboratorio. No forma parte del proteinograma: se mide con una prueba específica que se pide en dos contextos muy distintos, el estudio de algunos tumores y el embarazo.

Tubo y molécula de AFP en el centro con tres usos: cáncer de hígado, tumores de células germinales y cribado prenatal
La AFP se usa en el hepatocarcinoma, siempre junto a la ecografía, en tumores germinales y en el cribado prenatal; una cifra alta no equivale a cáncer.

AFP como marcador tumoral

La AFP puede subir en:

  • Carcinoma hepatocelular (hepatocarcinoma), el cáncer primario de hígado más frecuente. No todos lo elevan, sobre todo cuando son pequeños.
  • Algunos tumores de células germinales de testículo, ovario o mediastino, sobre todo los que tienen un componente de saco vitelino (en el testículo, los llamados no seminomatosos); el seminoma puro no la eleva. En ellos ayuda al diagnóstico y al seguimiento del tratamiento.
  • Causas benignas, como la hepatitis aguda o crónica, la cirrosis y las fases de regeneración del hígado, en las que suele subir de forma moderada [8].

Por eso una AFP elevada no equivale a cáncer, y una AFP normal no lo descarta. En las personas con cirrosis, la guía europea de la EASL recomienda vigilar el hígado con una ecografía cada 6 meses y considera que la AFP sola no basta para detectar el tumor a tiempo [5]. Qué pruebas necesitas y cada cuánto lo decide tu especialista de digestivo o de hepatología.

AFP: situaciones en las que puede salir altaSin umbrales: la cifra se valora con tu laboratorio, tu situación y su evolución.
SituaciónQué suele pasar con la AFPComentario
EmbarazoSube de forma fisiológicaSe interpreta según la semana de gestación
Hepatitis o cirrosisElevación por lo general moderada, a veces fluctuanteFrecuente; por sí sola no indica cáncer
HepatocarcinomaPuede estar elevada o normalSe valora siempre con pruebas de imagen [5]
Tumores germinales no seminomatosos o de saco vitelinoPuede estar elevadaÚtil para seguir la respuesta al tratamiento

Fuentes: MedlinePlus [8] y, para el hepatocarcinoma, EASL [5]. La interpretación de la AFP corresponde siempre a tu médico.

AFP en el cribado prenatal

En el embarazo, la AFP de la sangre materna sube de forma normal, porque procede del feto. Medida en el segundo trimestre, una AFP más alta de lo esperado para la semana de gestación puede deberse a unas fechas mal calculadas, a un embarazo gemelar o a defectos del tubo neural, como la espina bífida, o de la pared abdominal. Una AFP más baja se asocia a un mayor riesgo de algunas cromosomopatías (alteraciones de los cromosomas, como el síndrome de Down) cuando se combina con otros marcadores [8].

En España, y en muchos otros países, el cribado de cromosomopatías que se ofrece hoy es el cribado combinado del primer trimestre, que une una ecografía (la translucencia nucal) con un análisis de sangre que no incluye la AFP. Los defectos del tubo neural se buscan sobre todo con la ecografía morfológica de la semana 20; la AFP materna se usa principalmente en el cribado bioquímico del segundo trimestre, cuando no se pudo hacer el del primero. Un resultado alterado expresa una probabilidad, no un diagnóstico, y se confirma con una ecografía detallada; tu matrona, tu obstetra o tu ginecólogo te dirán qué cribado se hace en tu centro.

Preparación para el análisis de proteínas séricas

Medir las proteínas séricas no suele exigir una preparación especial, pero algunos detalles evitan resultados engañosos:

Manos con guantes durante una extracción de sangre en el antebrazo, con torniquete azul, aguja y tubo que se llena
La extracción de sangre para proteínas es una punción venosa rutinaria; un torniquete muy prolongado o estar mucho rato de pie antes pueden elevar algo el resultado.
  • Ayuno. No suele ser imprescindible para las proteínas, pero sigue lo que te indique tu centro: otras pruebas del mismo análisis pueden pedirlo, y una muestra muy grasa (lipémica) interfiere en algunas mediciones.
  • Hidratación. Bebe agua con normalidad: la deshidratación concentra las proteínas y puede hacerlas parecer altas.
  • Postura y torniquete. Estar mucho rato de pie antes de la extracción o un torniquete muy prolongado elevan algo la concentración.
  • Medicación y situaciones especiales. Cuenta qué tomas (estrógenos, corticoides, inmunosupresores…), si estás embarazada o si has pasado una infección reciente.
  • Ejercicio y tubo. Evita el ejercicio intenso justo antes. La muestra va en el tubo de suero que indique tu centro; el color del tapón varía según el fabricante.

Relación de las proteínas séricas con otros parámetros analíticos

Las proteínas séricas casi nunca se interpretan solas. Lo habitual es leerlas junto a:

  • Las pruebas del hígado. Transaminasas (GOT o AST y GPT o ALT), bilirrubina, fosfatasa alcalina, GGT y el tiempo de protrombina, que junto con la albúmina refleja su capacidad de fabricar proteínas.
  • Las pruebas del riñón. Creatinina, urea y el cociente albúmina/creatinina en orina, que detecta las pérdidas de albúmina por el riñón.
  • El hemograma. Hemoglobina, VCM y RDW: una anemia sin explicación junto a unas globulinas altas es un motivo clásico para pedir un proteinograma.
  • Los marcadores de inflamación. La proteína C reactiva (PCR) y la velocidad de sedimentación globular (VSG); esta última sube mucho cuando sobran globulinas.
  • El calcio. Se interpreta según la albúmina, y un calcio alto con globulinas altas aconseja descartar una gammapatía [4].
  • La inmunología. Inmunoglobulinas por separado, complemento y autoanticuerpos cuando se sospecha una enfermedad autoinmune.

Si quieres consultar la información sanitaria oficial de tu país, ya sea España, México, Colombia, Argentina, Chile, Perú, Venezuela u otro, la hemos reunido en recursos oficiales.

Lo esencial

  • La proteína total suma la albúmina y las globulinas; el intervalo que vale es el de tu laboratorio.
  • Una albúmina baja es una pista (hígado, riñón, inflamación o nutrición), no un diagnóstico.
  • Un cociente A/G bajo es inespecífico; el proteinograma aclara qué fracción ha cambiado.
  • Un pico monoclonal se confirma con inmunofijación y no siempre es un mieloma.
  • La AFP sube de forma normal en el embarazo, y también en hepatitis o cirrosis.

¿Cuándo acudir al médico?

La mayoría de las alteraciones leves de las proteínas son hallazgos sin importancia o pasajeros. Aun así, comenta el resultado con tu médico de familia si:

  • Una cifra queda fuera del intervalo en dos análisis seguidos.
  • El informe del proteinograma menciona una «banda», un «pico monoclonal» o un «componente M».
  • Te han encontrado la AFP alta fuera del embarazo.
  • Tienes la albúmina baja y notas hinchazón.

Tu médico decidirá si hacen falta más pruebas o la valoración de hematología, digestivo o nefrología.

Médica que muestra a un paciente un informe de análisis de sangre con proteínas séricas, también visible en la pantalla
Tu médico valora las proteínas séricas con el intervalo de tu laboratorio, que varía entre centros (ver la tabla del artículo), y decide si hacen falta más pruebas.

Consulta pronto (o acude a urgencias) si…

  • Tienes dolor de huesos nuevo o persistente, sobre todo en la espalda o las costillas, o una fractura tras un golpe mínimo.
  • Se te hinchan las piernas, los párpados o el abdomen cada vez más, o te falta el aire.
  • Notas la piel o los ojos amarillos, la orina oscura, confusión o somnolencia.
  • Encadenas infecciones, tienes fiebre que no cede o pierdes peso sin explicación.
  • Tienes mucha sed, orinas mucho, estás estreñido y confuso: pueden ser signos de calcio alto.
  • Tienes dolor de espalda con debilidad, hormigueo o pérdida de fuerza en las piernas, o te cuesta controlar la orina o las heces: acude a urgencias.
  • Te salen hematomas o sangras sin causa aparente.

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Preguntas frecuentes sobre proteínas séricas

Que hay más globulinas de lo habitual, casi siempre por un aumento policlonal de anticuerpos: infecciones crónicas, enfermedades autoinmunes o del hígado. La deshidratación también las eleva de forma aparente. Con menos frecuencia se debe a una gammapatía monoclonal. El proteinograma aclara qué fracción ha subido y si el aumento es ancho o un pico estrecho; la interpretación corresponde a tu médico.

Depende de cuánto baje y de por qué. Un descenso leve puede ser pasajero, por ejemplo durante una infección o un ingreso. Si es marcado o persistente, tu médico buscará la causa: el hígado, pérdidas por el riñón o el intestino, una inflamación o una malnutrición. Si además tienes edemas, ascitis o falta de aire, consulta pronto.

La proteína total es la suma de todas las proteínas del suero; la albúmina es la principal de ellas y supone algo más de la mitad del total. La diferencia entre ambas son las globulinas, que el laboratorio calcula restando. Una albúmina baja orienta hacia el hígado, el riñón, una inflamación o una malnutrición mantenida; entre las globulinas están los anticuerpos y muchas proteínas de transporte.

El proteinograma separa las proteínas del suero en albúmina y cuatro fracciones de globulinas: alfa-1, alfa-2, beta y gamma. Sirve para ver qué fracción explica una proteína total o unas globulinas alteradas, para reconocer patrones de inflamación, hepatopatía o síndrome nefrótico y, sobre todo, para detectar un pico monoclonal, que después se confirma con inmunofijación.

Fuera del embarazo, una AFP alta puede deberse a una hepatitis, una cirrosis o la regeneración del hígado, y también a un hepatocarcinoma o a algunos tumores germinales. Por sí sola no diagnostica un cáncer, y una cifra normal tampoco lo descarta. En el embarazo sube de forma normal y se interpreta según la semana de gestación. En todos los casos la valora tu médico con otras pruebas.

No. Un cociente A/G bajo es inespecífico y muchas veces refleja una infección o una inflamación pasajera, o una albúmina algo baja. Si es claramente bajo o persiste, tu médico revisará la albúmina y pedirá un proteinograma para ver si el exceso de globulinas es policlonal, lo más frecuente, o monoclonal. Solo entonces se valora si hacen falta más estudios.

Fuentes

  1. Proteína total · MedlinePlus en español, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  2. Examen de albúmina en la sangre (suero) · MedlinePlus en español, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  3. Electroforesis de proteínas en suero · MedlinePlus en español, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  4. Rajkumar SV et al. International Myeloma Working Group updated criteria for the diagnosis of multiple myeloma. Lancet Oncol 2014;15(12):e538-48 · The Lancet Oncology
  5. European Association for the Study of the Liver. EASL Clinical Practice Guidelines on the management of hepatocellular carcinoma. J Hepatol 2025;82(2):315-374 · Journal of Hepatology (EASL)
  6. Blanco I et al. Alpha-1 antitrypsin Pi*Z gene frequency and Pi*ZZ genotype numbers worldwide: an update. Int J Chron Obstruct Pulmon Dis 2017;12:561-9 · International Journal of COPD
  7. Síndrome nefrótico · MedlinePlus en español, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  8. Alfafetoproteína · MedlinePlus en español, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.

Para ampliar

  • Kantesti, «Guía para el análisis de sangre de proteínas séricas: globulinas, albúmina y AFP», un recurso de un servicio que recomendamos editorialmente (no es una fuente científica): www.kantesti.net

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