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Inmunología clínica

Complemento C3 y C4 y anticuerpos ANA en el análisis de sangre: valores normales e interpretación

¿Te han pedido el C3, el C4 o los ANA, o te ha salido alguno marcado en el informe? Como orientación, MedlinePlus sitúa el complemento C3 entre 88 y 201 mg/dL y el C4 entre 15 y 45 mg/dL [1], aunque manda el rango impreso en tu informe. Aquí te explicamos qué significa tenerlos bajos y cómo se interpreta un ANA positivo según su título y su patrón; el diagnóstico lo hace siempre tu médico.

Retrato de la Dra. Elena Rodríguez García, hematóloga, con bata blanca y blusa azul claro

Por Especialista en Hematología y Bioquímica Clínica

Publicado el Actualizado el 33 min de lectura Con fuentes citadas
Sistema inmunitario ilustrado: flechas hacia un microbio, gota de sangre con escudo y anticuerpos en el núcleo de una célula
El sistema inmunitario se estudia en sangre con el complemento C3 y C4 y los ANA; ninguno diagnostica por sí solo y se leen junto con tus síntomas.

Respuesta rápida

El C3 y el C4 son dos proteínas del complemento, parte de la defensa innata, que se miden en sangre. Suelen considerarse normales entre 88 y 201 mg/dL (C3) y entre 15 y 45 mg/dL (C4) [1], aunque manda el rango de tu laboratorio. Bajan cuando el complemento se consume, como en el lupus activo. Los ANA buscan autoanticuerpos: un positivo aislado no significa enfermedad.

¿Por qué se piden pruebas inmunológicas en un análisis de sangre?

El sistema inmunitario está hecho para distinguir lo propio de lo ajeno. En las enfermedades autoinmunes esa frontera falla y las defensas atacan por error tejidos sanos: las articulaciones, la piel, el riñón, las glándulas que fabrican lágrimas y saliva o los vasos sanguíneos [9]. Muchas de ellas, como el lupus o el síndrome de Sjögren, son más frecuentes en mujeres [7][8].

Los síntomas iniciales suelen ser vagos y van y vienen: cansancio que no se explica, dolor en varias articulaciones, lesiones en la piel que empeoran con el sol, fiebre sin infección aparente o sequedad persistente de ojos y boca. Cuando el médico sospecha que detrás puede haber un proceso autoinmune, añade a la analítica algunas pruebas inmunológicas que no forman parte del análisis rutinario.

Las tres más pedidas son las que protagonizan esta guía y cada una responde a una pregunta distinta. El complemento C3 y el complemento C4 indican si un sistema de proteínas defensivas se está activando y gastando. Los anticuerpos antinucleares (ANA) indican si tu sangre contiene autoanticuerpos dirigidos contra el núcleo de tus propias células [1][2]. Ninguna de ellas, por sí sola, confirma ni descarta una enfermedad.

Cómo aparecen en tu informe en España y Latinoamérica

El nombre de estas pruebas cambia según el laboratorio y el país, y también las unidades. Esta tabla te ayuda a localizarlas en tu informe, tanto si te has hecho una analítica en España como unos exámenes de laboratorio en México, Colombia, Argentina o Chile:

Cómo pueden figurar estas pruebas en tu informeDenominaciones habituales en España y Latinoamérica; cada laboratorio usa las suyas.
PruebaNombres que puedes encontrarCómo se expresa el resultado
Complemento C3C3, fracción C3 del complemento, C3cmg/dL o g/L
Complemento C4C4, fracción C4 del complementomg/dL o g/L
Actividad total del complementoCH50, complemento hemolítico totalUnidades propias de cada laboratorio
Anticuerpos antinuclearesANA, AAN, FAN (factor antinuclear, frecuente en Argentina, Chile o Uruguay), ANA por IFI en células HEp-2Negativo o positivo, con título (1:80, 1:160…) y patrón
Anticuerpos frente a antígenos nucleares extraíblesENA, anti-ENA, perfil ENA, anti-SSA/Ro, anti-SSB/La, anti-Sm, anti-RNPPositivo o negativo, o en unidades por mL
Anti-ADN de doble cadenaAnti-ADNdc, anti-dsDNA, anti-ADN nativoUnidades por mL (UI/mL) o título

Fuente de la tabla: elaboración propia a partir del uso habitual en informes de laboratorio. Para pasar de g/L a mg/dL multiplica por 100 (0,90 g/L = 90 mg/dL).

Si es la primera vez que te enfrentas a un informe así, en nuestra portada te contamos cómo leer resultados de laboratorio online gratis: qué significa cada columna, por qué aparecen asteriscos o flechas y por qué el intervalo de referencia cambia de un laboratorio a otro.

El sistema del complemento: defensa innata con implicaciones clínicas

El complemento es un conjunto de decenas de proteínas que circulan por la sangre, la mayoría fabricadas en el hígado, y que se activan unas a otras en cadena, como una fila de fichas de dominó [1]. Su nombre viene de los primeros estudios de inmunología: se vio que estas proteínas «complementaban» la acción de los anticuerpos para destruir bacterias. Hoy sabemos que hacen mucho más:

  • Opsonización: recubren microbios y restos celulares con fragmentos como el C3b para que los fagocitos (macrófagos y neutrófilos) los reconozcan y se los «coman».
  • Inflamación y llamada a las defensas: pequeños fragmentos como el C3a y el C5a atraen glóbulos blancos al lugar de la infección o la lesión.
  • Lisis: el complejo de ataque a la membrana (C5b-C9) abre poros en la membrana de algunas bacterias y las rompe.
  • Limpieza de inmunocomplejos: ayuda a retirar de la circulación los complejos formados por anticuerpos y antígenos, para que no se depositen en el riñón, la piel o las articulaciones.
  • Diálogo con la inmunidad adaptativa: modula la activación de los linfocitos B y la producción de anticuerpos.
Cascada del complemento: columnas C1-C4-C2, MBL-C4-C2 y factor B-factor D que llegan al C3, del que salen C3a y C3b
En la cascada del complemento, las tres vías confluyen en el C3; el C4 participa en la clásica y en la de las lectinas, pero no en la alternativa.

Tres vías que confluyen en el C3

La cascada puede arrancar de tres maneras. La vía clásica se activa cuando un anticuerpo se une a su antígeno y usa, entre otras, las proteínas C1, C4 y C2. La vía de las lectinas se dispara al reconocer azúcares típicos de la superficie de los microbios y comparte con la clásica el C4 y el C2. La vía alternativa se activa directamente sobre superficies extrañas, sin anticuerpos y sin C4.

Las tres desembocan en el mismo punto: el C3, que se divide en C3a y C3b. Esa arquitectura explica cómo se leen los análisis: el C3 baja cuando se activa cualquiera de las vías, mientras que el C4 solo baja si la activación pasa por la vía clásica o la de las lectinas. Por eso, mirar los dos a la vez da más información que mirar uno solo.

Las proteínas del complemento forman parte de las globulinas del suero; en el proteinograma, el C3 migra dentro de la fracción beta. Si te interesa ese otro ángulo de la analítica, te lo contamos en la guía sobre proteínas séricas, albúmina y globulinas.

C3 y C4: valores normales y unidades

No existe un «C3 normal» universal: cada laboratorio fija su intervalo de referencia según su técnica y su población, y ese es el que debes usar para leer tu resultado. Como orientación, estos son los intervalos que publica MedlinePlus para adultos [1]:

C3 y C4: valores normales orientativos en adultosUsa siempre el intervalo impreso en tu informe; puede ser algo distinto.
PruebaIntervalo orientativoQué refleja
Complemento C388–201 mg/dL
0,88–2,01 g/L
Baja si se consume; puede subir con la inflamación
Complemento C415–45 mg/dL
0,15–0,45 g/L
Baja con el consumo por la vía clásica o por un rasgo genético
Actividad total (CH50)Según el laboratorioFunción global de la cascada

Fuente de la tabla: MedlinePlus, «Complemento» [1]. Los valores en g/L son una conversión directa (mg/dL ÷ 100). Los intervalos varían según el laboratorio, el método y la población.

Barra del complemento C3 en mg/dL con bandas de severamente bajo a elevado y causas como lupus, nefritis o inflamación
Los cortes del complemento C3 de la imagen son orientativos y varían según el laboratorio: usa tu informe y la tabla «C3 y C4: valores normales».

Por qué tu intervalo puede ser distinto

  • La técnica. El C3 y el C4 se miden con métodos automatizados (nefelometría o turbidimetría) y cada fabricante calibra a su manera, así que dos laboratorios pueden dar cifras algo distintas.
  • Las unidades. Un C3 de 0,95 g/L es lo mismo que 95 mg/dL: no te asustes si el número «parece» muy bajo.
  • La edad. Los recién nacidos tienen el complemento más bajo, y los niños se valoran con intervalos pediátricos propios.
  • El embarazo. El complemento tiende a subir durante la gestación, por lo que en una embarazada con lupus un valor «normal» se compara siempre con sus cifras previas.
  • La inflamación. Una infección o una inflamación pueden elevar el C3 y enmascarar un consumo leve.

Por todo ello, más que un número aislado importa la tendencia: varios resultados del mismo laboratorio a lo largo del tiempo dicen mucho más que una sola cifra.

Complemento C3 en el análisis de sangre: qué mide

El C3 es la proteína más abundante del complemento y el punto donde confluyen las tres vías de activación. Lo que mide tu análisis es su concentración en el suero, es decir, cuánta proteína hay, no cuánto funciona. Para valorar la actividad global de la cascada existe otra prueba, el CH50 [1], que se pide sobre todo cuando se sospecha un déficit hereditario de alguno de sus componentes.

Cuando el complemento se activa, cada molécula de C3 se parte en C3a, con efecto inflamatorio, y C3b, que se queda pegada al microbio o al inmunocomplejo. Si la activación es intensa y mantenida, el hígado no da abasto para reponer lo que se gasta y la concentración en sangre baja. Esa es la idea clave para entender casi todos los resultados: complemento bajo suele significar complemento consumido.

Complemento C3 bajo: qué significa

Un complemento C3 bajo es un resultado por debajo del límite inferior de tu laboratorio. Puede deberse a tres mecanismos: que se gaste más (consumo), que se fabrique menos o, mucho más rara vez, que falte de nacimiento. Las causas que se consideran con más frecuencia son estas:

  • Lupus eritematoso sistémico activo. Los inmunocomplejos activan la vía clásica y consumen tanto el C4 como el C3, sobre todo cuando hay afectación del riñón (nefritis lúpica) [1].
  • Glomerulonefritis. Es una de las causas clásicas de complemento bajo [1]. En la glomerulonefritis postinfecciosa, por ejemplo tras una faringitis por estreptococo, el C3 baja con el C4 normal, porque la activación va por la vía alternativa; también baja en la glomerulonefritis membranoproliferativa y en la glomerulopatía C3.
  • Infecciones graves. La sepsis o la endocarditis bacteriana pueden consumir complemento de forma notable.
  • Menor producción. Una enfermedad hepática avanzada, como la cirrosis, o una desnutrición importante reducen la fabricación de estas proteínas [1].
  • Déficits hereditarios. Son raros y suelen manifestarse desde la infancia con infecciones bacterianas repetidas.
  • Problemas de la muestra. Un procesamiento tardío o una mala conservación pueden alterar algunas determinaciones del complemento, sobre todo la actividad funcional (CH50); ante un resultado que no encaja con lo demás, tu médico puede pedir que se repita.

Lo que no existe es una escala oficial de «C3 levemente, moderadamente o gravemente bajo»: esas bandas con cifras que circulan por internet no proceden de ninguna guía. Tu médico mirará, sobre todo, si el C4 también está bajo, si hay sangre o proteínas en la orina, cómo funciona tu riñón y qué síntomas tienes.

C3 alto: el complemento como reactante de fase aguda

El C3 también puede salir alto. Igual que la proteína C reactiva, aumenta durante la inflamación, de modo que un C3 elevado puede acompañar a infecciones, a algunos cánceres o a enfermedades inflamatorias como la colitis ulcerosa [1]. Un C3 alto aislado rara vez tiene importancia por sí mismo y no se usa para diagnosticar nada: tu médico lo interpretará junto con el resto del análisis.

Complemento C4: marcador de la vía clásica

El C4 participa en las vías clásica y de las lectinas, pero no en la alternativa. Por eso su descenso suele indicar que el complemento se activa por la vía clásica, por anticuerpos o inmunocomplejos, o que falla su freno, el inhibidor de C1; también puede ser un rasgo genético, como verás enseguida. Su intervalo orientativo en adultos es de 15 a 45 mg/dL [1].

El C4 tiene una particularidad genética: lo codifican dos genes, C4A y C4B, situados en la región del complejo mayor de histocompatibilidad del cromosoma 6, y el número de copias de esos genes varía de una persona a otra. Algunas personas sanas tienen pocas copias y, en consecuencia, un C4 algo bajo de forma permanente, sin que eso indique ninguna enfermedad. Comparar con análisis previos ayuda a distinguir un rasgo estable de un consumo nuevo.

Vía clásica del complemento C4, del complejo C1 a la C3 convertasa, junto a tres casillas que combinan el C4 y el C3
Un complemento C4 bajo con C3 normal orienta al angioedema hereditario; si bajan ambos, a la vía clásica (lupus), y un C3 bajo aislado, a la vía alternativa.

C4 bajo con C3 normal

Cuando baja el C4 pero el C3 se mantiene, la activación se ha quedado en los primeros pasos de la vía clásica. Es el patrón que hace pensar en:

  • Angioedema hereditario (AEH). Se debe a la falta o al mal funcionamiento del inhibidor de C1, una proteína que frena la vía clásica. Provoca hinchazones repetidas de la piel, el abdomen o la garganta, sin las ronchas que pican de la urticaria, y figura entre las causas de complemento bajo [1]. El C4 suele estar bajo incluso entre las crisis, mientras que el C3 es normal. Se confirma midiendo la cantidad y la función del inhibidor de C1. Un C4 normal no lo descarta del todo: existe una forma rara de angioedema hereditario con inhibidor de C1 normal, y algunos medicamentos para la tensión (presión) arterial, como los IECA, pueden causar hinchazones parecidas. Si te pasa, coméntalo con tu médico y no dejes ningún fármaco por tu cuenta.
  • Crioglobulinemia. Las crioglobulinas son anticuerpos que precipitan con el frío y activan la vía clásica; a menudo se asocian a la hepatitis C. Suelen dar un C4 muy bajo con el C3 normal o poco descendido.
  • Lupus. En algunas personas el C4 baja antes o más que el C3.
  • Pocas copias del gen del C4. El rasgo genético que acabamos de describir.

Complemento C3 y C4 bajos: qué significa

Si en tu análisis salen bajos a la vez el C3 y el C4, lo más probable es que la vía clásica se esté activando con fuerza y arrastrando al C3. Es el patrón típico de las enfermedades por inmunocomplejos, en las que anticuerpos y antígenos forman agregados que circulan y se depositan en los tejidos. La causa que más se busca es el lupus activo, en especial con afectación renal [1], pero también se ve en la crioglobulinemia, en la endocarditis bacteriana, en algunas vasculitis y en otras glomerulonefritis.

Por sí solo, este hallazgo no es un diagnóstico. Lo habitual es completarlo con los ANA y el anti-ADN de doble cadena, un análisis de orina con sedimento, la creatinina y, sobre todo, una buena historia clínica. Si ya tienes un diagnóstico de lupus, un descenso de ambos respecto a tus cifras habituales es una señal para revisar con tu reumatólogo cómo está la enfermedad.

Anticuerpos antinucleares (ANA): la prueba de cribado autoinmune

Los anticuerpos antinucleares (ANA) son autoanticuerpos dirigidos contra componentes del núcleo de las células: el ADN, las histonas y diversas proteínas y complejos de proteínas y ARN. Son la prueba de cribado más usada cuando se sospecha una enfermedad autoinmune sistémica, pero su resultado tiene dos partes que conviene leer juntas: el título y el patrón [2].

Cómo se miden: inmunofluorescencia en células HEp-2

La técnica de referencia es la inmunofluorescencia indirecta (IFI) sobre células HEp-2, una línea de células humanas cultivadas en un portaobjetos. Se pone tu suero sobre las células; si contiene ANA, se pegan a sus núcleos y un segundo anticuerpo con una sustancia fluorescente los hace brillar al microscopio. Algunos laboratorios hacen un primer cribado con técnicas automatizadas (enzimoinmunoanálisis o quimioluminiscencia) y reservan la inmunofluorescencia para los positivos.

Para medir cuántos anticuerpos hay, el suero se diluye de forma progresiva: 1:40, 1:80, 1:160, 1:320, 1:640… El título es la mayor dilución en la que todavía se ve fluorescencia. Un título de 1:320 quiere decir que los ANA se seguían viendo con el suero diluido 320 veces; cuanto más alto, más anticuerpos.

Cómo se interpretan los títulos de ANA

El título importa porque los ANA a título bajo son frecuentes en personas sanas. Un estudio internacional con laboratorios de varios países midió los ANA en adultos sanos de 20 a 60 años y encontró estos porcentajes [3]:

Títulos de ANA y frecuencia en personas sanasPorcentaje de personas sanas con ANA detectables a esa dilución o superior.
Título de ANA% en personas sanasCómo se suele leer
1:4031,7 %Débil Muy frecuente sin enfermedad
1:8013,3 %Bajo Umbral de los criterios de lupus [4]
1:1605,0 %Moderado Más relevante si hay síntomas
1:3203,3 %Moderado-alto Merece valoración clínica

Fuente de la tabla: Tan et al., 1997 [3]; umbral de 1:80: criterios EULAR/ACR 2019 [4]. Cada laboratorio fija su dilución de corte y puede informar el resultado de forma distinta.

Dicho de otro modo: un ANA positivo no equivale a una enfermedad autoinmune [2]. Además de en personas sanas, sobre todo mujeres y personas mayores, aparecen tras algunas infecciones víricas, con ciertos fármacos (como la hidralazina, la procainamida, la isoniazida o la minociclina) y en enfermedades autoinmunes de la tiroides o del hígado.

Patrones de fluorescencia de los ANA y sus asociaciones

La forma en que brillan los núcleos, el patrón, orienta hacia qué antígeno reconocen los anticuerpos y, por tanto, qué pruebas pedir después. Desde 2015 existe una nomenclatura internacional consensuada, la del grupo ICAP, que asigna a cada patrón un código «AC» [5]:

  • Homogéneo (AC-1): todo el núcleo brilla de manera uniforme. Se relaciona con anticuerpos contra el ADN de doble cadena, las histonas o los nucleosomas, y se ve en el lupus y en el inducido por fármacos, aunque no es exclusivo de ellos.
  • Moteado fino denso (AC-2): se asocia a anticuerpos anti-DFS70 y aparece con relativa frecuencia en personas sin enfermedad autoinmune sistémica, por lo que, aislado, suele tranquilizar más que preocupar [5].
  • Moteado fino o grueso (AC-4 y AC-5): puntitos repartidos por el núcleo. Orienta a anticuerpos contra antígenos nucleares extraíbles (anti-SSA/Ro, anti-SSB/La, anti-Sm, anti-RNP) y es frecuente en el Sjögren, el lupus y la enfermedad mixta del tejido conectivo.
  • Centromérico (AC-3): puntos que corresponden a los centrómeros de los cromosomas. Se asocia a la esclerosis sistémica cutánea limitada y también aparece en la colangitis biliar primaria (antes llamada cirrosis biliar primaria).
  • Nucleolar (AC-8 a AC-10): la fluorescencia se concentra en los nucléolos. Se relaciona sobre todo con la esclerosis sistémica, en sus distintas formas, y con síndromes de solapamiento con miositis.
  • Citoplasmático (AC-15 a AC-23): en sentido estricto no es «antinuclear», pero el laboratorio lo informa. Incluye, por ejemplo, los anticuerpos antimitocondriales de la colangitis biliar primaria o el anti-Jo-1 de algunas miopatías inflamatorias.
Cuatro núcleos con fluorescencia verde de ANA sobre fondo oscuro: patrón homogéneo, moteado, nucleolar y centrómero
Cada patrón de los ANA orienta el estudio: el homogéneo sugiere buscar el anti-ADNdc; el moteado, el perfil ENA, y el centromérico, el anticentrómero.

Del ANA al perfil ENA y al anti-ADNdc

Un ANA positivo con un título y un patrón sugestivos suele llevar a pruebas más específicas. El perfil ENA busca anticuerpos contra antígenos nucleares extraíbles: anti-SSA/Ro, anti-SSB/La, anti-Sm, anti-RNP, anti-Scl-70 o anti-Jo-1, entre otros. El anti-ADN de doble cadena se pide cuando se sospecha un lupus. Cada uno se asocia a enfermedades concretas y algunos tienen implicaciones prácticas importantes.

El ejemplo más claro es el anti-SSA/Ro: además de orientar hacia el Sjögren o el lupus, puede atravesar la placenta, por lo que cambia el seguimiento de un embarazo. Si te ha salido positivo, te lo explicamos con detalle en nuestra guía sobre los anticuerpos anti-SSA/Ro en el embarazo, el lupus y el Sjögren.

Patrones orientativos: cómo se combinan C3, C4 y ANA

La utilidad de estas pruebas aparece cuando se leen juntas y con la clínica. Ningún marcador aislado permite un diagnóstico, pero ciertas combinaciones se repiten y ayudan a tu médico a decidir qué estudiar después. Son tendencias, con muchas excepciones, no reglas:

Patrones de C3, C4 y ANA en cinco filas que desembocan en lupus, angioedema, esclerodermia, Sjögren y glomerulonefritis
Cada fila de C3, C4 y ANA corresponde a la enfermedad de su misma altura; son patrones orientativos, con excepciones, detallados en la tabla del artículo.
C3, C4 y ANA: combinaciones habituales y siguiente pasoPatrones orientativos; el diagnóstico es clínico y lo hace tu médico.
SituaciónC3C4ANASiguiente paso
Lupus activoBajoBajoPositivoAnti-ADNdc, anti-Sm, orina
Angioedema hereditarioNormalBajoSin relaciónInhibidor de C1
CrioglobulinemiaNormal o algo bajoMuy bajoVariableCrioglobulinas, hepatitis C
Esclerosis sistémicaNormalNormalCentromérico o nucleolarAnticentrómero, anti-Scl-70
Síndrome de SjögrenNormal o bajoNormal o bajoPositivo, moteadoAnti-SSA/Ro, anti-SSB/La
Artritis reumatoideNormal o altoNormal o altoNegativo o débilFactor reumatoide, anti-CCP
Glomerulonefritis postinfecciosaBajoNormalNegativoOrina; repetir el C3 en semanas

Fuente de la tabla: elaboración propia a partir de MedlinePlus, «Complemento» y «Anticuerpos antinucleares» [1][2], y de los criterios EULAR/ACR 2019 [4]. Combinaciones orientativas, con excepciones en todas las filas.

Si quieres ver cómo se leen juntos ANA, C3 y C4 en un mismo informe, la guía sobre análisis de sangre del complemento autoinmune C3, C4 y ANA de Kantesti, un servicio independiente que recomendamos editorialmente, ofrece otra explicación complementaria. Recuerda que el diagnóstico de una enfermedad autoinmune lo hace tu médico con la clínica, no con un análisis aislado.

El complemento y los ANA en el lupus eritematoso sistémico

El lupus eritematoso sistémico (LES) es la enfermedad en la que estas pruebas tienen más peso. Es una enfermedad autoinmune crónica que puede afectar a la piel, las articulaciones, los riñones, la sangre, las membranas que recubren el pulmón y el corazón y otros órganos, y que alterna periodos de actividad (brotes) con otros de calma [7].

Su mecanismo explica los análisis. El organismo produce autoanticuerpos, que aparecen como ANA positivos. Estos se unen a restos de núcleos celulares y forman inmunocomplejos, que activan la vía clásica y consumen primero C4 y luego C3. Al depositarse en los tejidos, causan inflamación y daño.

Los criterios de clasificación EULAR/ACR de 2019 lo reflejan [4]. Exigen como punto de partida un ANA a título de 1:80 o superior en células HEp-2 (o una prueba equivalente). Después suman puntos por manifestaciones clínicas y por análisis: un C3 o un C4 bajo suma 3 puntos; ambos bajos, 4, y un anti-ADNdc o un anti-Sm positivo, 6. Se clasifica como lupus a partir de 10 puntos, con al menos un criterio clínico. Conviene subrayar que son criterios de clasificación, pensados para estudios, y no una receta de diagnóstico: el diagnóstico lo hace el especialista con el cuadro completo.

Gráfico del C3 y el C4 en el lupus durante 18 meses: caen en un brote hacia el mes 9 y se recuperan con el tratamiento
Esquema del lupus: el C3 y el C4 pueden bajar en un brote y recuperarse con el tratamiento; la escala no es exacta, usa los límites de tu laboratorio.

Seguimiento del lupus: qué aporta el complemento

Una vez diagnosticado el lupus, el C3 y el C4 forman parte de las revisiones habituales, junto con el anti-ADNdc, el hemograma, la función renal, el análisis de orina, la tensión arterial y, por supuesto, tus síntomas. Las recomendaciones europeas de seguimiento proponen revisar cada 6–12 meses a quienes tienen la enfermedad inactiva, sin daño orgánico ni otras enfermedades, y hacerlo con más frecuencia durante un brote o tras un cambio de tratamiento [6]. El calendario concreto lo decide tu reumatólogo.

En algunas personas, un descenso del complemento acompaña o precede a un brote, sobre todo renal, y su recuperación tras el tratamiento se interpreta como buena respuesta. Pero no siempre es así: hay brotes con complemento normal y personas con el complemento bajo de forma estable sin actividad clínica. Por eso se valora la tendencia y siempre junto al resto de datos.

Los ANA, en cambio, no sirven para vigilar la actividad: una vez positivos suelen seguir positivos, estés en brote o en remisión, así que no hace falta repetirlos en cada revisión.

¿Y si el complemento está bajo pero me encuentro bien?

Es una situación conocida: personas con lupus que tienen el complemento bajo o el anti-ADNdc alto sin ningún síntoma ni alteración de la orina. En general, el análisis por sí solo no justifica cambiar ni intensificar el tratamiento: lo habitual es vigilar más de cerca, con controles más próximos de la orina y la función renal, para detectar a tiempo cualquier brote. No modifiques tu medicación por tu cuenta por un resultado; coméntalo con tu reumatólogo, que conoce tu historia.

Otras enfermedades autoinmunes: perfil inmunológico diferencial

Aunque el lupus es el ejemplo clásico de consumo de complemento con ANA positivos, otras enfermedades autoinmunes dejan huellas distintas en la analítica. Conocerlas te ayudará a entender por qué tu médico pide unas pruebas y no otras.

Cinco columnas de enfermedades autoinmunes, del lupus a la vasculitis ANCA, con flechas de C3, C4 y ANA y su marcador clave
En las enfermedades autoinmunes, el lupus suele bajar el C3 y el C4, y la esclerodermia o la vasculitis ANCA los dejan normales; ningún dato basta solo.

Artritis reumatoide

Afecta sobre todo a las articulaciones pequeñas de manos y pies, de forma simétrica. A diferencia del lupus, el complemento suele estar normal o incluso alto, reflejo de la inflamación. Los ANA pueden ser positivos en una parte de los pacientes, pero los marcadores más útiles son el factor reumatoide y los anticuerpos anti-péptido citrulinado cíclico (anti-CCP), junto con la PCR y la VSG.

Síndrome de Sjögren

Se caracteriza por sequedad de ojos y boca, porque el sistema inmunitario ataca las glándulas lagrimales y salivales [8]. Los ANA suelen ser positivos, a menudo con patrón moteado, y los anticuerpos más característicos son el anti-SSA/Ro y el anti-SSB/La. El complemento puede bajar, sobre todo en las formas con afectación fuera de las glándulas, y el reumatólogo lo vigila porque un C4 bajo se asocia a formas más activas.

Esclerosis sistémica (esclerodermia)

Produce un endurecimiento progresivo de la piel y, en algunas personas, de órganos internos como el pulmón, y suele empezar con fenómeno de Raynaud. Los ANA son positivos en la mayoría y el patrón orienta el estudio: el centromérico se asocia a la forma cutánea limitada; el anti-Scl-70 (anti-topoisomerasa I) y el anti-ARN polimerasa III, que suelen dar patrones moteados, a veces con tinción nucleolar, se ligan más a formas difusas, y el patrón nucleolar puro corresponde a varios anticuerpos, unos de formas difusas y otros, como el anti-Th/To, de la limitada. El complemento suele ser normal.

Vasculitis sistémicas

Las vasculitis asociadas a ANCA (anticuerpos anticitoplasma de neutrófilo), como la granulomatosis con poliangeítis, suelen cursar con complemento normal y ANA negativos; su marcador clave son los ANCA dirigidos contra la proteinasa 3 (PR3) o la mieloperoxidasa (MPO). En cambio, las vasculitis por inmunocomplejos, como la crioglobulinémica, consumen C4 y a menudo dejan el C3 conservado. En las miopatías inflamatorias, como la dermatomiositis, el complemento suele ser normal y se piden anticuerpos propios de miositis, como el anti-Jo-1.

Pruebas complementarias en el estudio autoinmune

Cuando el C3, el C4 o los ANA sugieren un proceso autoinmune, el médico suele ampliar el estudio para ganar precisión y para saber si hay algún órgano afectado.

Anticuerpos específicos

  • Anti-ADN de doble cadena (anti-ADNdc): muy característico del lupus; en algunas personas sus cifras se mueven con la actividad, sobre todo renal.
  • Anti-Sm: muy específico del lupus, aunque solo aparece en una parte de los pacientes.
  • Anti-SSA/Ro y anti-SSB/La: típicos del Sjögren y presentes también en el lupus; relevantes en el embarazo por el riesgo de lupus neonatal.
  • Anti-RNP: a título alto, propio de la enfermedad mixta del tejido conectivo.
  • Anti-Scl-70 y anticentrómero: orientan hacia las formas difusa y limitada de la esclerosis sistémica, respectivamente.
  • Anticuerpos antifosfolípido: se piden ante trombosis o pérdidas de embarazo y forman parte de los criterios del lupus [4].

Marcadores de inflamación y proteínas

La proteína C reactiva (PCR) y la velocidad de sedimentación globular (VSG) miden inflamación de forma inespecífica. En el lupus la VSG suele subir más que la PCR; si la PCR está muy alta, tu médico querrá descartar primero una infección. El proteinograma completa la información: una subida de las gammaglobulinas es frecuente en las enfermedades autoinmunes, como explicamos en la guía de proteínas séricas.

Estudio hematológico

El hemograma permite detectar citopenias de origen autoinmune: anemia hemolítica, descenso de leucocitos o linfocitos y plaquetas bajas, frecuentes en el lupus. Si se sospecha una hemólisis, se añaden la prueba de Coombs directa, la haptoglobina, la LDH y los reticulocitos. En esas anemias, el RDW del hemograma suele elevarse, porque conviven glóbulos rojos jóvenes y maduros de distinto tamaño.

Función renal

  • Creatinina y filtrado glomerular estimado: imprescindibles en el lupus por el riesgo de nefritis.
  • Análisis de orina con sedimento: la presencia de proteínas, sangre o cilindros celulares orienta hacia una glomerulonefritis activa.
  • Cociente proteína/creatinina en orina: cuantifica la pérdida de proteínas por el riñón sin necesidad de recoger la orina de 24 horas.

Antes de empezar un tratamiento inmunosupresor

Si el estudio termina en un diagnóstico que requiere corticoides, inmunosupresores o fármacos biológicos, es habitual comprobar antes la serología de la hepatitis B, porque estos tratamientos pueden reactivar una infección antigua. Si en ese análisis te miden también los anticuerpos de la vacuna, te ayudará nuestra guía sobre el título de anti-HBs y las dosis de refuerzo.

Cuándo se piden estas pruebas y cuándo ver al especialista

El complemento y los ANA no forman parte del análisis rutinario y no se recomiendan como chequeo en personas sin síntomas: un ANA positivo casual en alguien sano puede generar preocupación y pruebas innecesarias. Tu médico de familia suele pedirlos cuando aparecen datos como estos:

  • Dolor e hinchazón en varias articulaciones durante semanas, a menudo con rigidez por la mañana.
  • Lesiones en la piel que empeoran con el sol, como el enrojecimiento «en alas de mariposa» de mejillas y nariz.
  • Fenómeno de Raynaud (dedos blancos o morados con el frío) o sequedad persistente de ojos y boca.
  • Anemia, leucocitos o plaquetas bajos sin explicación, o proteínas o sangre en la orina.
  • Dolor en el pecho al respirar, llagas en la boca que se repiten o fiebre persistente sin foco.
  • Hinchazones repetidas sin ronchas, que hacen pensar en un angioedema.
Diagrama de flujo de atención primaria al reumatólogo, con síntomas, análisis y tres niveles: urgente, rutina y seguimiento
La derivación al reumatólogo combina síntomas y análisis; los criterios del diagrama son orientativos y la prioridad la decide tu médico de familia.

Si los resultados y los síntomas apuntan a una enfermedad autoinmune sistémica, lo habitual es la derivación a Reumatología; si hay afectación renal, también a Nefrología, y ante un posible angioedema hereditario, a Alergología o Inmunología. La prioridad de la cita la decide tu médico según lo que encuentre.

Preparación para las pruebas inmunológicas

El C3, el C4 y los ANA se miden en una extracción de sangre venosa normal y, en general, no requieren preparación especial. Aun así, conviene tener en cuenta algunos detalles:

Pruebas inmunológicas: extracción venosa, tubos de C3, C4 y ANA, centrífuga, nefelómetro y microscopio de fluorescencia
Las pruebas inmunológicas no requieren ayuno; avisa de tu medicación e infecciones recientes. El frío y los plazos de la muestra los marca el laboratorio.
  • Ayuno: no es necesario para estas pruebas. Si en la misma petición del análisis (el volante u orden médica) hay otras que lo piden, como la glucosa o los lípidos, sigue las instrucciones de tu centro.
  • Medicamentos: no dejes ninguno por tu cuenta, pero cuéntale a tu médico todo lo que tomas. Los corticoides y los inmunosupresores modifican el complemento y algunos fármacos pueden hacer aparecer ANA.
  • Infecciones recientes: una infección aguda puede subir el C3 como reactante de fase aguda o, si es grave, consumir complemento. No hace falta que retrases el análisis por tu cuenta: coméntale a tu médico si has estado enfermo, para que lo tenga en cuenta al interpretar el resultado.
  • La muestra: el C3 y el C4 medidos por los métodos habituales son bastante estables; la que exige un manejo más cuidadoso es la actividad funcional (CH50), porque el complemento puede activarse en el tubo si el suero no se separa y conserva bien. Si hacen falta instrucciones especiales, te las dará el laboratorio.

Limitaciones en la interpretación: lo que estas pruebas no dicen

Tan importante como saber qué aportan estas pruebas es conocer sus límites:

  • Un ANA positivo no es sinónimo de enfermedad autoinmune. Es frecuente en personas sanas a título bajo [3], y más aún en mujeres y en personas mayores.
  • Un ANA negativo no lo descarta todo. Hace muy improbable un lupus, pero algunos anticuerpos, como el anti-SSA/Ro o los de ciertas miositis, pueden aparecer con un ANA negativo, y otras enfermedades, como las vasculitis ANCA, no se acompañan de ANA. Si los síntomas siguen, coméntalo con tu médico.
  • Un complemento normal no descarta una enfermedad autoinmune. La artritis reumatoide, la esclerosis sistémica o las vasculitis ANCA cursan habitualmente con C3 y C4 normales, y también hay brotes de lupus sin consumo.
  • Un complemento bajo no siempre es autoinmune. La enfermedad hepática, la desnutrición, las infecciones graves, los déficits hereditarios o un simple problema de la muestra también lo bajan.
  • Un resultado aislado vale poco. El complemento fluctúa con las infecciones y otros factores; las decisiones se toman con resultados repetidos, del mismo laboratorio si es posible, y con la clínica.

Conclusión

El complemento C3 y C4 y los anticuerpos antinucleares son herramientas valiosas para estudiar las enfermedades autoinmunes y para seguir su evolución, sobre todo en el lupus. Su fuerza está en la lectura conjunta: el C3 y el C4 dicen si el complemento se está consumiendo y por qué vía; los ANA, si hay autoanticuerpos y hacia dónde orienta su patrón.

Ninguno de ellos, por sí solo, es un diagnóstico. Lleva tus análisis anteriores a la consulta, cuenta tus síntomas aunque te parezcan poco importantes y deja que tu médico ponga cada cifra en su contexto. En la página Sobre nosotros te contamos cómo elaboramos y actualizamos estas guías.

Lo esencial

  • Valores orientativos: C3 de 88 a 201 mg/dL y C4 de 15 a 45 mg/dL; manda el rango de tu laboratorio [1].
  • Complemento bajo suele significar complemento consumido; el C4 baja sobre todo cuando se activa la vía clásica o la de las lectinas, aunque también puede estar bajo de forma estable por un rasgo genético.
  • C3 y C4 bajos a la vez sugieren inmunocomplejos, sobre todo lupus activo; C4 bajo aislado, angioedema hereditario, crioglobulinemia o un rasgo genético.
  • Un ANA positivo es frecuente en personas sanas a título bajo; se interpreta con el título, el patrón y los síntomas.
  • No cambies ningún tratamiento por un resultado: coméntalo con tu médico.

¿Cuándo acudir al médico?

Un C3 o un C4 fuera de rango, o un ANA positivo, no son una urgencia en sí mismos, pero sí motivo para comentar el resultado con tu médico en una consulta próxima. Pide cita pronto, o acude a urgencias si la situación es grave, en estos casos:

Consulta pronto (o acude a urgencias) si…

  • Tienes el complemento bajo y, además, orina espumosa, oscura o con sangre, hinchazón de piernas o párpados o la tensión (presión) arterial alta.
  • Tu ANA es positivo y tienes dolor e hinchazón articular persistente, lesiones en la piel con el sol, fiebre sin causa o mucho cansancio.
  • Has tenido episodios de hinchazón de la cara, las manos o el abdomen sin ronchas, sobre todo si tu C4 está bajo.
  • Tienes lupus u otra enfermedad autoinmune y notas síntomas nuevos o un empeoramiento claro, aunque tu próxima revisión esté lejos.
  • Tomas inmunosupresores o corticoides y tienes fiebre: puede ser una infección que hay que valorar sin demora.
  • Estás embarazada o buscas un embarazo y te han detectado anti-SSA/Ro, lupus o anticuerpos antifosfolípido.
  • Acude a urgencias si se te hinchan la lengua, los labios o la garganta, te cuesta respirar o tragar, o tienes dolor en el pecho, confusión o convulsiones.

Ante una urgencia, llama al 112 (España y UE) o al número de emergencias de tu país.

Para dudas sobre tus propios resultados, la persona indicada es tu médico. Si detectas un error en este texto, escríbenos desde la página de contacto.

Información sanitaria oficial en tu país

Para programas de salud, derechos como paciente o información general sobre el sistema sanitario, la referencia es el ministerio de salud de tu país. Te dejamos los portales oficiales de varios países hispanohablantes; los enlazamos como recurso, pero ninguno de ellos ha revisado ni respalda este artículo.

Ver los recursos oficiales de más países

Preguntas frecuentes

Suele indicar que el C3 se está gastando más deprisa de lo que el hígado lo fabrica, porque el complemento se ha activado. Las causas más habituales son el lupus activo, algunas glomerulonefritis y las infecciones graves; también puede deberse a una enfermedad hepática avanzada, a desnutrición o, rara vez, a un déficit hereditario. Tu médico lo valora junto con el C4, la orina y tus síntomas, y a menudo lo repite.

Que bajen los dos a la vez sugiere que la vía clásica del complemento se está activando y consumiendo, algo típico de las enfermedades por inmunocomplejos: sobre todo el lupus activo, en especial con afectación renal, pero también la crioglobulinemia o la endocarditis. No es un diagnóstico por sí solo: se interpreta con los ANA, el anti-ADN de doble cadena, el análisis de orina y la exploración.

No. Casi todas las personas con lupus tienen ANA positivos, pero muchas personas con ANA positivos no tienen lupus: en un estudio internacional, el 13,3 % de las personas sanas los tenía a 1:80 y el 5 % a 1:160. También aparecen en otras enfermedades autoinmunes, en infecciones, con algunos fármacos y con la edad. El diagnóstico exige síntomas y otras pruebas.

Significa que los anticuerpos se siguen viendo aunque el suero se diluya 320 veces. Es un título moderado-alto, pero tampoco es raro: en el estudio de referencia lo tenía alrededor del 3,3 % de las personas sanas. Si no tienes síntomas, tu médico puede limitarse a vigilar; si tienes dolor articular, lesiones en la piel, sequedad o cansancio persistente, probablemente pida más pruebas o te derive al reumatólogo.

Depende de la actividad de la enfermedad y lo decide tu reumatólogo. Las recomendaciones europeas de seguimiento proponen revisiones cada 6–12 meses cuando el lupus está inactivo, sin daño orgánico ni otras enfermedades, y controles más frecuentes durante un brote o tras un cambio de tratamiento. Los ANA no se repiten para vigilar la actividad, porque apenas cambian.

Sí, cuando se controla la causa. En el lupus, al disminuir la actividad baja el consumo y el C3 y el C4 tienden a recuperarse, lo que se interpreta como buena respuesta. En la glomerulonefritis postinfecciosa el C3 suele volver a la normalidad en unas semanas; si sigue bajo más tiempo, tu médico buscará otras causas, como una glomerulopatía C3. Si el C4 sigue bajo de forma estable, puede tratarse de un rasgo genético o de un angioedema hereditario, que se estudian aparte.

Fuentes

  1. Complemento · MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.)
  2. Pruebas analíticas de anticuerpos antinucleares · MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.)
  3. Tan EM, Feltkamp TE, Smolen JS, et al. Range of antinuclear antibodies in «healthy» individuals. Arthritis Rheum. 1997;40(9):1601-11 · Arthritis & Rheumatism
  4. Aringer M, Costenbader K, Daikh D, et al. 2019 European League Against Rheumatism/American College of Rheumatology classification criteria for systemic lupus erythematosus. Ann Rheum Dis. 2019;78(9):1151-9 · Annals of the Rheumatic Diseases (EULAR/ACR)
  5. Chan EKL, Damoiseaux J, Carballo OG, et al. Report of the First International Consensus on Standardized Nomenclature of Antinuclear Antibody HEp-2 Cell Patterns 2014–2015. Front Immunol. 2015;6:412 · Frontiers in Immunology (ICAP)
  6. Mosca M, Tani C, Aringer M, et al. European League Against Rheumatism recommendations for monitoring patients with systemic lupus erythematosus in clinical practice and in observational studies. Ann Rheum Dis. 2010;69(7):1269-74 · Annals of the Rheumatic Diseases (EULAR)
  7. Lupus eritematoso sistémico · MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.)
  8. Síndrome de Sjogren · MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.)
  9. Enfermedades autoinmunitarias · MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.)

Para ampliar

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